Como ya hemos oído, hay estudios que sugieren que evitar que los bebés lloren a como dé lugar no es necesariamente positivo. En primer lugar, es importante tener en cuenta que el llanto es una forma natural de comunicación de los bebés, y puede ser una señal de que necesitan atención, alimento o una respuesta de su cuidador.

 

En un estudio publicado en la revista Developmental Psychology, los investigadores encontraron que los padres que intentaban evitar el llanto de sus bebés a toda costa eran menos efectivos para ayudar a sus bebés a autorregularse, lo que podría tener consecuencias negativas para el desarrollo emocional del bebé.

 

Por otro lado, también se ha demostrado que los bebés que son atendidos y consolados rápidamente cuando lloran pueden desarrollar una mayor confianza y seguridad en sus cuidadores principales.

 

Un estudio publicado en la revista Pediatrics en 2017 encontró que los bebés que recibieron una respuesta rápida y sensible a su llanto en los primeros meses de vida tuvieron una mayor seguridad en la relación con sus cuidadores y experimentaron menos ansiedad en situaciones desconocidas más adelante en la vida.

 

En general, los papás debemos estar atentos a las necesidades de nuestros bebés y tratar de responder de manera sensible y efectiva al llanto. Esto puede ayudarlos a sentirse seguros y protegidos, y además, puede sentar las bases para una relación positiva y saludable entre padres e hijos. Sin embargo, evitar que los bebés lloren a cualquier costo puede no ser la mejor estrategia para apoyar el desarrollo emocional del bebé.

 

En otro estudio, los investigadores observaron a 89 mamás y sus bebés en su hogar durante una hora mientras los bebés experimentaban diferentes situaciones que podían llevar al llanto, como la separación temporal de la mamá o el uso de una silla para alimentar al bebé. Luego las entrevistaron sobre sus actitudes y estrategias en relación al llanto del bebé. Los resultados del estudio indicaron que los bebés de mamás que intentaron evitar que lloraran a como dé lugar eran menos efectivos para autorregularse emocionalmente. Es decir, estos bebés no podían calmarse a sí mismos tan bien como los bebés cuyas mamás no tenían la misma actitud en relación al llanto. Los investigadores sugirieron que esto puede ser debido a que los bebés no tienen la oportunidad de aprender a regular sus emociones si siempre son rescatados antes de que lleguen a llorar.

También se encontró que las mamás que intentaron evitar que sus bebés lloren a toda costa tendían a ser más críticas y menos sensibles a las señales emocionales de sus bebés. Esto puede afectar la capacidad del bebé para confiar y sentirse seguro en su relación con su cuidador.

 

En resumen, este estudio sugiere que los papás debemos ser conscientes de las señales de llanto de nuestros bebés y tratar de responder de manera sensible y efectiva. Esto puede incluir permitir que los bebés lloren durante un corto período de tiempo mientras aprenden a autorregularse emocionalmente, por ejemplo, mientras vas al baño o te cambias de ropa. Evitar que tu bebé llore a como dé lugar puede no ser la mejor estrategia para apoyar el desarrollo emocional de tu peque.

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